El regreso a clases ya se siente en Mérida. A menos de una semana del inicio del ciclo escolar, las papelerías del centro lucen abarrotadas: pasillos repletos, largas filas desde temprano y familias que, con lista en mano, buscan tachar uno a uno los útiles escolares antes de que los precios suban o los productos se agoten.
Las libretas profesionales, los lápices, colores y mochilas encabezan la lista de artículos más solicitados, aunque para muchos padres de familia lo más complicado de conseguir —y de costear— han sido los zapatos y uniformes escolares.
En medio de la vorágine comercial, algunos compradores optan por estrategias de ahorro: comparar precios entre distintas papelerías, adelantar compras o incluso organizarse en grupo para abaratar costos. “Primero vemos qué incluye el paquete de útiles que da el gobierno y luego completamos lo que falta. Así se gasta menos”, explica José Méndez, padre de familia que, como muchos, busca equilibrar bolsillo y necesidades.
Para los comerciantes, la temporada representa una de las más importantes del año. Según José Enrique Molina Casares, presidente de la Canaco Servytur Mérida, se estima una derrama económica cercana a los 150 millones de pesos, cifra que refleja la magnitud del movimiento comercial en la capital yucateca.
El dinamismo es tal, que la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) emitió recomendaciones para compras seguras, tanto en establecimientos como en línea: estacionar los vehículos en zonas iluminadas, no dejar objetos de valor a la vista y proteger la información al retirar dinero en cajeros automáticos.
En cada libreta comprada y en cada mochila elegida, se teje una historia: la de estudiantes que se preparan para volver a las aulas, y la de familias que hacen cuentas para estirar el gasto. Y aunque la emoción del regreso a clases se combina con la presión económica, el movimiento comercial confirma una realidad: la educación también dinamiza a Mérida.