La Calle 18 de Umán, acceso principal hacia la estación del Tren Maya y vía estratégica hacia la autopista Mérida–Campeche, muestra un avanzado deterioro que evidencia la falta de mantenimiento municipal bajo la administración de la alcaldesa Kenia Walldina Sauri Maradiaga.
Lo que debería ser un corredor funcional y digno para conectar a la población con una de las obras insignia del gobierno federal luce hoy con maleza crecida, tramos sin alumbrado público, señalización deficiente y acumulación de basura.
A lo largo de más de cuatro kilómetros, esta carretera de dos carriles refleja —según vecinos y trabajadores de la zona— una prolongada ausencia de atención por parte del Ayuntamiento, aun cuando se trata del acceso directo a un punto de alta movilidad y relevancia turística.
Armando Méndez, conductor de carga que recorre diariamente la vía, denunció la falta de presencia municipal:
“Es raro ver trabajadores del ayuntamiento cortando la maleza. A veces hasta las empresas cercanas lo hacen, aunque no les corresponde. Y el alumbrado es deficiente; hay tramos donde simplemente no hay”.
A la oscuridad y la maleza se suman otras irregularidades: ausencia de banquetas, ciclovía inexistente y tiraderos clandestinos de escombro, particularmente en zonas cercanas a desarrollos y naves industriales.
Mario Cruz, vecino de la calle 16, señaló que el deterioro continúa avanzando sin respuesta oficial:
“De la 18 a la 33 hay escarpas, pero para allá no hay nada. Esta carretera lleva a la estación del tren, pero así, de jodida, le falta mucho para estar decente. Hace falta asfalto, petrolizada, mantenimiento… y el ayuntamiento no hace nada”.
Mientras la calle 18 sigue siendo la puerta de entrada al Tren Maya en Umán, su estado muestra un contraste evidente entre el impulso del proyecto federal y la falta de acciones municipales para garantizar un acceso seguro y funcional.
