Los Leones de Yucatán cerraron su participación en el torneo Rising Stars dejando algo más que números: dejaron una declaración de futuro. Aunque la aventura terminó en semifinales, con dos derrotas que se definieron por apenas una carrera, el equipo melenudo demostró que su generación de prospectos viene lista para competir en grande.
En la fase regular, los jóvenes Leones se plantaron con autoridad. Finalizaron en segundo lugar con marca de 8-4, convirtiéndose en el único equipo capaz de derrotar a los Diablos, y posicionándose como uno de los conjuntos más sólidos del certamen. El torneo, diseñado para medir el pulso del talento emergente, terminó confirmando lo que en Yucatán ya se sospechaba: hay calidad, disciplina y hambre de triunfo.
La ofensiva melenuda tuvo nombres propios.
Gustavo Vargas brilló como la figura dominante del torneo al liderar múltiples departamentos individuales: bateo (.432), hits (16), carreras anotadas (14) y porcentaje de embasarse (.571). Su consistencia lo convirtió en un motor permanente y en uno de los prospectos más interesantes de la camada.
A su lado, Alex Tolosa se encargó de poner la fuerza: lideró en jonrones (3), carreras impulsadas (13) y slugging (.727). Su presencia en la caja de bateo fue sinónimo de peligro.
El pitcheo tampoco se quedó atrás. René Ontiveros empató en el liderato de triunfos (2), mientras que Pablo Rodríguez fue prácticamente intocable, encabezando la competencia en bateo en contra con un impresionante .065.
Más allá del marcador final, los Leones de Yucatán se van del Rising Stars con un mensaje claro: el futuro ya está rugiendo. Y promete.
