En un deporte donde la precisión vale más que la fuerza y la estrategia se mide en milímetros, un nombre provoca expectación inmediata: Dylan Rocher. Para los conocedores de la petanca, es una figura legendaria; para quienes apenas descubren esta disciplina, es el equivalente al Messi de las canchas de arena. Y este febrero, Mérida volverá a ser el escenario donde su talento trace historias.
Los días 7 y 8 de febrero, la Universidad Modelo abrirá sus puertas al Open Mérida, un torneo internacional que por cuarta ocasión coloca a la capital yucateca en la ruta global de la petanca. Equipos de Francia, Bélgica, Alemania, Suiza, Estados Unidos e incluso Benín, en África, llegarán para competir en un evento que ha crecido silenciosamente, pero con fuerza constante.

Que Dylan Rocher viaje directamente desde Francia para participar no es un detalle menor. Es una señal clara de que algo importante está ocurriendo en Yucatán. “Este tipo de eventos hacen que la gente voltee a ver el deporte”, explica Eugenio Montalvo, presidente del Club Mérida Petanca. La presencia de figuras internacionales, añade, no solo eleva el nivel competitivo, sino que posiciona a la petanca mexicana en el radar mundial.
Mérida no es una sede casual. Hoy es la segunda ciudad del país con mayor demanda de este deporte, solo detrás de Ensenada, Baja California. Un crecimiento que comenzó de forma casi íntima, alrededor de 2015, cuando un grupo de amigas y amigos intercambiaba experiencias culturales con colegas del sur de Francia. Lo que inició como convivencia terminó por convertirse en una práctica organizada y profesional.
“Fue un proceso natural”, recuerda Silvia Sosa Castillo, integrante del Club Mérida Petanca. “Primero fue el encuentro, luego el aprendizaje y después la necesidad de competir”. Hoy, 16 equipos yucatecos formarán parte de un total de 64 que buscarán el título en Mérida.
La esencia de la petanca explica buena parte de su expansión. Es un deporte incluyente, accesible y profundamente comunitario. Su origen, cuenta Montalvo, está marcado por la solidaridad: nació cuando un grupo de amigos adaptó las reglas para que uno de ellos, lesionado, no quedara fuera del juego. Esa filosofía permanece intacta.

El Open Mérida será de acceso gratuito y el público podrá acudir a partir de las 9:30 horas para observar cada lanzamiento, cada estrategia y cada historia que se construya en la cancha. Además, como antesala del torneo, el viernes 6 de febrero se realizará un encuentro entre participantes en Patio Petanca, en el centro de la ciudad.
Más allá de los trofeos, el objetivo es claro: que la petanca gane visibilidad, ocupe espacios públicos y sea reconocida como una práctica deportiva formal en Yucatán. Porque, como en todo buen juego, no se trata solo de ganar, sino de sumar a más personas a la partida.
