El año apenas comienza y en los hogares yucatecos ya se siente el primer golpe al bolsillo. No llegó con sobresaltos ni anuncios oficiales, sino de la forma más cotidiana y silenciosa: en la fila del mercado, frente al mostrador de la tiendita, al sumar mentalmente lo indispensable. La canasta básica alimentaria subió y Yucatán encabeza la lista nacional.
De acuerdo con la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), el costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) en el estado pasó de mil 744 pesos en diciembre de 2025 a mil 900 pesos en enero de 2026, un incremento de 8.94 por ciento, el más alto del país. Un aumento que, aunque porcentualmente parece técnico, en la práctica se traduce en menos productos o en sacrificios diarios para miles de familias.
El estudio, realizado en los 32 estados del país con una muestra en más de 200 puntos de venta y distintos niveles de consumo, confirma que el encarecimiento no es exclusivo de Yucatán. Querétaro, Michoacán, Veracruz y Quintana Roo también reportaron alzas importantes. Sin embargo, en la península el contraste es evidente: mientras Quintana Roo pasó de mil 899 a mil 990 pesos, Campeche registró una ligera reducción, al bajar de mil 839.90 a mil 814 pesos.
A nivel nacional, el promedio de la CBA se ubicó en 2 mil 046.45 pesos, con un incremento general de 1.29 por ciento. Pero en Yucatán el impacto fue mucho mayor, lo suficiente para marcar tendencia y encender alertas entre comerciantes y consumidores.
Los precios que más se dispararon revelan otra historia: productos que forman parte de la rutina diaria. Los cigarros encabezaron la lista con un aumento de 20.33 por ciento, seguidos por el café soluble, el tomate verde, el chile poblano y el chile jalapeño. Ingredientes que no solo sazonan la comida, sino también el ánimo de quienes ven cómo el gasto se eleva sin que el ingreso haga lo mismo.
Para la ANPEC, el panorama no es alentador. Su presidente, Cuauhtémoc Rivera, advierte que 2026 podría marcar un cambio profundo en la dinámica comercial del país, con reglas cada vez más inestables y la posibilidad de modificaciones en acuerdos como el T-MEC. Un escenario de incertidumbre que, en la vida diaria, se traduce en precios volátiles y menor certeza para el consumidor.
Así, enero deja una señal clara en Yucatán: la mesa se encarece, la despensa pesa más y el inicio de año obliga a reajustar prioridades. Porque cuando la canasta básica sube, no lo hace solo el precio; también se eleva la preocupación cotidiana de miles de hogares.
