Al caer la tarde, los bajos del Palacio Municipal de Yaxkukul dejaron de ser un punto de paso para convertirse en escenario. No hubo boletos ni filas interminables. Solo vecinas, vecinos y una historia que, por años, se contó en voz baja y hoy se representó a cielo abierto: la de las mujeres que transformaron su comunidad.
Con acceso completamente gratuito, la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta) presentó la primera función de Igualada… como tú: Mujeres de Yaxkukul, una puesta en escena a cargo de la compañía Corriendo con Lobas, dirigida por Liliana Hernández Santibañez. No fue una obra tradicional. Fue un performance que irrumpió en el espacio público para visibilizar el legado de la colectiva que fundó la emblemática fábrica de horchata del municipio.
La obra se desplegó como un Museo Vivo con Activación: actuación y fotografía dialogaron frente al público, narrando fragmentos de una historia comunitaria tejida con trabajo, resistencia y organización. Las imágenes, colocadas como ventanas al pasado, acompañaron las voces y los movimientos escénicos que honraron a quienes, más allá de los convencionalismos, decidieron construir un proyecto colectivo.
Cada escena fue también un ejercicio de memoria. Las miradas, los relatos y las trayectorias de estas mujeres encontraron eco en el público, que no solo observó, sino que se reconoció como parte de esa historia. El homenaje se convirtió así en un acto vivo de reflexión comunitaria.
Con esta función, Sedeculta dio inicio a la gira del programa Arte en Comunidad: Producción y Cultura por la Paz, una estrategia que busca llevar las artes escénicas al interior del estado para revalorar saberes ancestrales, tradiciones e historias locales. La apuesta es clara: descentralizar la cultura y hacerla accesible, cercana y participativa.
Como parte del intercambio con las y los asistentes, la compañía Corriendo con Lobas repartió un cuadernillo bilingüe, en maya y español, con fragmentos biográficos de las mujeres homenajeadas. Un gesto sencillo que refuerza la idea de que la cultura también se lee, se guarda y se comparte.
El recorrido de este programa continuará en comisarías como Tabí, Zavala, Tamchén, Sacalum y Telchaquillo, con obras y compañías que llevarán teatro, palabra y movimiento a plazas, casas de cultura y espacios comunitarios.
En Yaxkukul, al menos por una tarde, el teatro no fue espectáculo: fue memoria, identidad y una forma de decir, en voz alta, que la historia también se escribe desde lo local y con rostro de mujer.
