Frente al mar que históricamente ha sido puerta y frontera, Yucatán vuelve a mirar hacia el horizonte. Esta vez no es solo una metáfora: es concreto, acero y planeación de largo aliento. El Puerto de Altura de Progreso, una de las obras estratégicas más importantes del sureste, avanza mientras se define su papel como motor del desarrollo regional.
En una reunión de trabajo, el gobernador Joaquín Díaz Mena y el secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles, revisaron los avances del proyecto de ampliación y modernización de esta infraestructura clave. No fue un encuentro protocolario, sino un ejercicio de seguimiento para medir tiempos, coordinación y resultados.
Para el mandatario estatal, el Puerto de Altura de Progreso es más que una obra pública. Es una pieza central del llamado Renacimiento Maya, una visión que busca conectar a Yucatán con los mercados internacionales, fortalecer la logística, atraer inversiones y generar empleos que impacten directamente en la economía local.
Durante la revisión, se constató que los trabajos avanzan de manera firme y ordenada, conforme a lo planeado. La coordinación entre autoridades federales y estatales ha permitido que la obra se mantenga en tiempo y forma, un factor clave para un proyecto de esta magnitud.
El puerto no solo ampliará la capacidad de carga y operación marítima; también promete atender rezagos históricos que por décadas limitaron el potencial logístico del estado. En esa lógica, cada avance representa un paso más hacia una infraestructura que acompañe el crecimiento industrial, comercial y turístico del sureste.
Al cierre del encuentro, Díaz Mena reiteró que el Gobierno del Estado continuará apostando por una planeación con resultados concretos, con el objetivo de que el desarrollo no se concentre, sino que alcance a todas las regiones de Yucatán.
Así, mientras las obras continúan, el puerto se perfila como un símbolo del Yucatán que se proyecta hacia afuera, decidido a abrir sus rutas al mundo sin perder de vista a su gente.
