En muchas colonias y fraccionamientos de las zonas urbanas, tirar el agua del lavado a la calle es una escena cotidiana. Un balde que se vacía sin pensarlo dos veces, una manguera que corre rumbo al pavimento, espuma que se pierde entre las grietas del asfalto. Para muchos es una costumbre heredada; para la autoridad, una falta que puede salir cara. En Kanasín, tres familias ya lo comprobaron.
La práctica de verter aguas jabonosas en la vía pública no solo altera la imagen urbana, también provoca encharcamientos, obstruye los drenajes y, en los casos más delicados, genera estancamientos que se convierten en focos de infección. Aunque no todos lo saben, esta acción está prohibida y es motivo de sanción administrativa.
La Policía Municipal de Kanasín informó que, tras detectar estas conductas, se aplicaron multas a tres propietarios de predios en distintos puntos del municipio. El primer caso se registró en el fraccionamiento La Ceiba 3, donde una vivienda fue sancionada con una multa de 5 mil 278 pesos por arrojar agua de lavado a la calle.
Días después, en el fraccionamiento Alameda, la situación fue más grave. De acuerdo con el reporte oficial, una vecina vertía de manera constante aguas provenientes de su sumidero al drenaje de la vía pública, lo que generó problemas de salud en la zona. La sanción, en este caso, superó los 23 mil pesos.
El tercer episodio ocurrió en Jardines de San Pedro. Ahí, una familia fue sorprendida realizando la misma práctica y recibió una multa de 2 mil 300 pesos. Tres colonias distintas, una costumbre compartida y un mensaje claro de la autoridad.
Ante estos hechos, la Policía Municipal hizo un llamado a la ciudadanía para proteger el medio ambiente y evitar verter sustancias contaminantes en la vía pública. En Kanasín, el agua del lavado ya no se va sin consecuencias: hoy, puede terminar convertida en una costosa lección.
