La mañana del 2 de febrero quedó marcada por el sonido de las campanas, el murmullo de las oraciones y la devoción compartida. Cientos de vallisoletanos y visitantes se dieron cita en el barrio de Candelaria para participar en la misa solemne en honor a la Virgen de la Candelaria, una de las celebraciones religiosas más arraigadas del municipio.

La ceremonia fue oficiada por el arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega, quien durante poco más de una hora guió a los fieles en una liturgia cargada de reflexión y agradecimiento. Desde el altar, destacó la importancia de mantener viva la devoción a la Virgen, reconociendo sus bendiciones y el papel de la fe como vínculo de unidad entre las familias.

Al acto religioso asistieron el presidente municipal, Homero Novelo Burgos, y el gobernador del estado, Joaquín Díaz Mena, quien por segundo año consecutivo acompañó a la comunidad vallisoletana en esta significativa celebración, reafirmando el valor cultural y espiritual que representa para la región.
Durante su mensaje, el Arzobispo agradeció la participación ordenada de la feligresía y exhortó a que los festejos en honor a la Virgen de la Candelaria continuaran desarrollándose en un ambiente de tranquilidad y seguridad, como reflejo del respeto que caracteriza a esta tradición.

En la ceremonia litúrgica también participó el presbítero de la iglesia de San Servacio, Joel Tuz Canul, sumándose a un acto que, más allá del rito religioso, reafirmó la identidad y la memoria colectiva de Valladolid.
Así, entre rezos, silencio respetuoso y miradas de fe, la ciudad volvió a encontrarse con una tradición que cada año fortalece sus raíces y une a generaciones bajo una misma devoción.
