La quietud de la madrugada se rompió de golpe. Aún no despuntaba el sol cuando el estruendo de vehículos oficiales y el paso firme de botas tácticas anunciaron un despliegue inusual en el Centro de Reinserción Social de Ebtún.
Eran los primeros minutos de este jueves cuando más de 100 elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, en coordinación con la Secretaría de Seguridad Pública de Yucatán, ingresaron al penal en un operativo sorpresa que tomó desprevenidas a las Personas Privadas de la Libertad.

Desde el exterior, la movilización fue evidente. Patrullas, unidades militares y personal estratégico rodearon el complejo penitenciario mientras al interior comenzaba una revisión minuciosa. No hubo avisos previos. La instrucción fue clara: inspección total.
Binomios caninos K9 recorrieron celdas, pasillos y áreas comunes, olfateando cada rincón en busca de objetos prohibidos. Colchonetas levantadas, pertenencias revisadas y puertas abiertas bajo estrictos protocolos marcaron el ritmo del cateo.
El objetivo: detectar y asegurar armas punzocortantes, teléfonos celulares y cualquier artículo que pudiera representar un riesgo para la integridad de internos y custodios.

Durante todo el procedimiento estuvo presente personal de Derechos Humanos, encargado de supervisar que las acciones se desarrollaran con apego a las garantías individuales.
Tras varias horas de revisión, las autoridades informaron que el operativo concluyó sin incidentes. Aunque no se detalló la cantidad exacta, confirmaron el decomiso de diversos artículos prohibidos.
El mensaje fue contundente: los centros penitenciarios también forman parte de la estrategia de prevención y vigilancia permanente en el estado. En Valladolid, la madrugada dejó claro que la seguridad no duerme.
