Un nuevo operativo federal volvió a encender las alertas ambientales en la costa yucateca. La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) desplegó un doble operativo en Chelem, comisaría del municipio de Progreso, tras detectar que fueron retirados los sellos de clausura previamente impuestos a un desarrollo inmobiliario y que los trabajos de construcción continuaron.

Con el apoyo de 10 agentes de la Guardia Nacional y 13 elementos de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, dos brigadas de la Profepa —integradas por cuatro inspectores cada una— intervinieron de manera simultánea en las zonas oriente y poniente de Chelem, área ubicada dentro de la zona de influencia de la Reserva Estatal Ciénagas y Manglares de la Costa Norte de Yucatán.
Zona bajo presión ambiental
Para la autoridad ambiental, la Costa Norte de Yucatán es considerada Zona Crítica Forestal debido a la instalación de desarrollos inmobiliarios sin autorización, la expansión agrícola, cambios de uso de suelo y afectaciones directas a humedales y manglares.

El antecedente inmediato data del 23 de enero, cuando se clausuraron obras ilegales, desmonte de manglar y lotificación que impactaban una superficie de 18,596 metros cuadrados.
Sin embargo, en una tercera visita de verificación se constató que los sellos habían sido retirados y que continuaban los trabajos de construcción, generando la afectación, relleno y modificación de 10,012 metros cuadrados de ciénaga.
Ante ello, la Profepa impuso nuevamente la clausura temporal total y aseguró tres equipos de trabajo: una pipa de agua, una máquina aplanadora y una moto conformadora.
Dron revela nuevas afectaciones
El operativo del 10 de febrero, realizado en los puntos denominados Manglar Chelem 1 y Chelem 2, también derivó de denuncias ambientales previas: una por depósito de desechos urbanos en 262 m² y otra por la ocupación y daño al manglar para instalar un taller de fibra de vidrio para lanchas en un área de 400 m².
Con apoyo de un dron, se identificó además una zona de 2,986 m² donde se retiraron estructuras improvisadas —maderas, tubos, plásticos y láminas— que favorecían nuevas ocupaciones irregulares.
Durante el recorrido se inspeccionó un lote de 4,465 m² de manglar con evidencias recientes de desmonte, relleno, construcción de viviendas y corrales para actividades pecuarias. Asimismo, fue clausurado un predio de 1,400 m² donde se desarrollaban actividades agropecuarias con ganado bovino, porcino, caprino, ovino y aves de corral en plena zona de humedal.

Operativos para frenar la expansión
Las autoridades federales reiteraron que estas acciones buscan contener la expansión de asentamientos y desarrollos en ecosistemas protegidos, así como prevenir daños ambientales mayores en una de las regiones ecológicas más sensibles del estado.
El caso vuelve a colocar en el centro del debate el crecimiento inmobiliario en la franja costera y los retos para garantizar el cumplimiento de la normatividad ambiental en Yucatán.
