Con la cercanía de las vacaciones de Semana Santa, el litoral yucateco respira calma. El sonido de las olas rompe con suavidad sobre la arena mientras brigadas y autoridades mantienen una vigilancia constante: el panorama, hasta ahora, es alentador.
Desde la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SDS), su titular Neyra Silva confirmó lo que muchos visitantes esperaban escuchar: las playas del estado se mantienen limpias, sin presencia de sargazo y libres de manchas de hidrocarburos.
En un contexto regional donde otras costas del Caribe mexicano enfrentan la llegada masiva de algas, Yucatán se mantiene al margen. Aquí, lo que aparece de manera aislada es únicamente pasto marino, un elemento natural que no representa afectaciones mayores para el turismo ni para el ecosistema.
“En este momento yo tengo nada más reportado pasto marino”, señaló la funcionaria, dejando claro que la situación está bajo control.
La preocupación, sin embargo, no ha sido menor. El derrame de petróleo en el Golfo de México encendió las alertas semanas atrás. Desde entonces, especialistas y autoridades han seguido de cerca el comportamiento de corrientes y vientos, en un esfuerzo por anticipar cualquier posible impacto en la costa yucateca.
Hasta ahora, los modelos han dado tregua. El contaminante no ha alcanzado las playas del estado y el riesgo, por el momento, se mantiene bajo.
Así, mientras el flujo turístico comienza a incrementarse, Yucatán se presenta como un destino listo para recibir visitantes: con sus costas limpias, su mar en calma y la promesa de unas vacaciones sin sobresaltos.
