El sonido del mar en Progreso pronto podría mezclarse con el de gigantes de acero anclando en su costa. La transformación del Puerto de Altura ya no es promesa lejana: septiembre se perfila como el mes en que este proyecto clave para Yucatán quede completamente listo, abriendo la puerta a una nueva era para el turismo en la región.
Mientras el puerto mantiene su ritmo habitual, en oficinas y mesas de trabajo se cocina un cambio de gran escala. Darío Flota, titular de la Secretaría de Fomento Turístico (Sefotur), alista maletas para representar a Yucatán en el Seatrade Cruise Global 2026, el encuentro más importante de la industria de cruceros. Ahí, el mensaje será claro: Progreso está listo para jugar en las grandes ligas.
Las obras, particularmente el dragado que permitirá la maniobra de embarcaciones de mayor calado, avanzan hacia su recta final. La meta es que, para septiembre, el puerto cuente con las condiciones necesarias para recibir cruceros de nueva generación, más grandes y con mayor capacidad de pasajeros.
Sin embargo, el impacto no será inmediato. En el mundo de los cruceros, la planificación se escribe con años de anticipación. Aun así, la semilla ya fue plantada. Desde el año pasado, navieras internacionales fueron notificadas, y algunas ya comenzaron a responder. La compañía Carnival, por ejemplo, proyecta la llegada de dos embarcaciones de gran escala para 2027.
En Progreso, la expectativa crece. No se trata solo de recibir más turistas, sino de estar listos para ellos. Autoridades de los tres niveles de gobierno ya se han sentado a planear cómo transformar la experiencia del visitante: más tours, programas culturales, menús adaptados al turismo internacional y personal capacitado en inglés forman parte del nuevo rostro que se busca proyectar.
El puerto, que por años ha sido puerta de entrada al estado, ahora se prepara para convertirse en un imán turístico de mayor alcance. Si los planes se cumplen, a partir de octubre comenzará a operar esta ampliación que podría cambiar el ritmo económico de la zona.
En el horizonte, no solo se vislumbran barcos más grandes, sino también una oportunidad: que Progreso deje de ser una escala más y se consolide como un destino clave en las rutas del turismo internacional.
