La posibilidad de adelantar el cierre del ciclo escolar 2025-2026 volvió a encender el debate nacional luego de que la Secretaría de Educación Pública iniciara mesas de análisis para redefinir el calendario académico en todo el país.
El titular de la SEP, Mario Delgado Carrillo, encabezó la Primera Reunión Nacional Plenaria Extraordinaria de la Comisión Nacional de Autoridades Educativas (Conaedu), donde participaron los 32 secretarios estatales de Educación y autoridades federales para discutir posibles ajustes al calendario escolar 2025-2026 y el inicio del siguiente ciclo.
La discusión surge luego de que el pasado 7 de mayo se anunciara, de manera inicial, la propuesta para concluir el ciclo escolar el próximo 5 de junio en lugar del 15 de julio, argumentando principalmente las altas temperaturas registradas en varias entidades del país y el impacto que tendría el Mundial de Futbol 2026 en temas de movilidad y operación urbana.
Durante la reunión realizada en la sede de la SEP, Delgado reconoció que la propuesta generó diversas reacciones entre padres de familia, docentes y sectores sociales, por lo que pidió abrir un proceso de reflexión y diálogo antes de tomar una decisión definitiva.
“Iniciamos esta sesión extraordinaria por un imperativo democrático”, expresó el funcionario, quien aseguró que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo convocó a revisar el tema con mayor profundidad.
El secretario sostuvo que las condiciones climáticas extremas representan un problema real para miles de estudiantes, especialmente en estados donde las aulas no cuentan con infraestructura adecuada para enfrentar las olas de calor.
Asimismo, señaló que el actual modelo del calendario escolar responde a criterios establecidos desde una lógica tecnocrática vinculada a estándares internacionales, particularmente de la OCDE, al hacer referencia al artículo 87 de la Ley General de Educación, que contempla entre 185 y 200 días efectivos de clases.
Mario Delgado también cuestionó que, tras la entrega de calificaciones, muchas escuelas permanezcan abiertas únicamente para actividades administrativas sin un objetivo pedagógico claro, situación que —afirmó— impacta la convivencia familiar y el bienestar emocional de niñas y niños.
No obstante, reconoció que un cierre anticipado podría generar complicaciones para madres trabajadoras y familias que dependen de las escuelas como espacios de apoyo durante las jornadas laborales.
Ante ello, solicitó a las autoridades educativas estatales presentar propuestas concretas para definir cómo quedará finalmente el calendario escolar y encontrar un equilibrio entre las necesidades académicas, sociales y climáticas del país.
