El aroma de la cochinita pibil comenzó a envolver los pasillos del Palacio de los Deportes desde las primeras horas del evento. Poco a poco, las filas crecieron, los platillos comenzaron a agotarse y las cajas registradoras no dejaron de sonar. Así arrancó la Semana Yucatán en México, una edición que en apenas tres días ya se convirtió en un fenómeno gastronómico y cultural.

Familias completas, turistas, curiosos y amantes de la cocina mexicana llegaron atraídos por los sabores del sureste. Algunos buscaban recordar el sazón de casa; otros, probar por primera vez los tradicionales platillos yucatecos que hoy conquistan el centro del país.
La protagonista indiscutible fue la cochinita pibil. Entre tortillas recién hechas, cebolla morada y largas filas frente a los stands, el emblemático platillo se transformó en el motor de ventas del evento, que ya alcanzó una derrama de 1.5 millones de pesos en el sector gastronómico.

Pero no solo la comida captó la atención. Los licores artesanales, bebidas típicas y productos elaborados por expositores provenientes de distintos municipios de Yucatán también registraron una alta demanda, al grado de que varios productores ya contemplan agotar inventarios antes de que concluya la feria.
El ambiente dentro del recinto refleja algo más que éxito comercial. Entre música, colores, textiles y sabores, la Semana Yucatán se ha convertido en una vitrina cultural donde el estado presume su identidad ante miles de visitantes de la capital del país.

Los organizadores reportaron además una asistencia superior en 30% respecto a la edición anterior, una cifra que alimenta las expectativas de romper récords históricos de consumo y afluencia antes del cierre del evento, programado para el próximo 17 de mayo.
Para muchos de los emprendedores y restauranteros participantes, el evento representa mucho más que ventas. Es la oportunidad de llevar un pedazo de Yucatán fuera de casa, conquistar nuevos públicos y demostrar que la gastronomía yucateca vive uno de sus mejores momentos a nivel nacional.
