Un nuevo sitio arqueológico maya, hasta ahora desconocido, fue descubierto por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) durante las obras de construcción del Tren Maya de Carga, en las inmediaciones de la Terminal Multimodal de Progreso.

El asentamiento fue nombrado K’oxol Ja’ II, expresión en lengua maya que deriva de k’oxol (mosco) y ja’ (agua), y que puede traducirse como “agua de los moscos” o “agua donde brotan los moscos”, en referencia a la presencia de estos insectos en la zona.
Localizado a mediados de 2025, el sitio ocupa una superficie de 2 mil 257 metros cuadrados y está compuesto por 21 monumentos y diversos rasgos naturales asociados. El INAH determinó su conservación y protección in situ, como parte de las acciones de salvamento arqueológico vinculadas con el proyecto ferroviario.
Un vistazo a la vida cotidiana de los mayas
A diferencia de los grandes centros ceremoniales, templos y palacios que suelen concentrar la atención, K’oxol Ja’ II ofrece información sobre la vida cotidiana de poblaciones que no pertenecían a las élites mayas.

David Medina Arona, jefe de campo en la Terminal Multimodal de Progreso, explicó que las características arquitectónicas del asentamiento indican que su función fue principalmente habitacional. Los vestigios corresponden a cimientos y otros elementos propios de antiguas viviendas.
Las investigaciones, en las que participan los arqueólogos Abraham Alarcón Carmona, Carlos Avendaño Rincón y Darwin Velázquez González, además de otros 16 especialistas de campo bajo la coordinación de Susana Echeverría Castillo, establecen que la ocupación del sitio abarcaría desde el Preclásico regional (400 a.C.-250 d.C.) hasta el Clásico Tardío (450-900 d.C.).
El agua, un elemento clave
Uno de los principales rasgos identificados en K’oxol Ja’ II es la presencia de cuerpos de agua, tanto permanentes como estacionales.
Entre ellos destaca un cenote que conserva los restos de un brocal, estructura construida para modificar su acceso y que posiblemente estuvo relacionada con la gestión y aprovechamiento del agua.

Por sus características y ubicación, los investigadores consideran que K’oxol Ja’ II pudo haber correspondido a una población de importancia intermedia, cuya entidad rectora habría sido el asentamiento conocido como El Chiik, “tejón” en maya, localizado al noroeste y también identificado durante los trabajos de salvamento arqueológico del Tren Maya de Carga.
Pocos restos de cerámica y ningún entierro humano
Otro aspecto que llama la atención de los especialistas es la escasa presencia de cerámica en el sitio. De acuerdo con el INAH, esto podría indicar que buena parte de los objetos y utensilios utilizados en las viviendas fueron elaborados con materiales perecederos.
Asimismo, en las áreas investigadas no se localizaron entierros humanos.
Medina Arona explicó que esta ausencia podría estar relacionada con las condiciones geológicas de la zona. Al encontrarse cerca de la costa, las viviendas fueron construidas prácticamente sobre la roca madre, por lo que los rellenos utilizados para elevar las estructuras eran de poca altura.
Esta característica habría limitado la posibilidad de realizar entierros dentro de las viviendas, debido a la escasa profundidad disponible para cubrir las osamentas con capas de tierra.
El sitio quedará protegido
Como parte de las acciones de conservación, los 21 monumentos identificados fueron limpiados, se restituyeron sus muros y se instalaron cercas de protección.
El INAH y la Secretaría de la Defensa Nacional, responsable de la construcción de la Terminal Multimodal de Progreso, acordaron además establecer un polígono de protección para preservar K’oxol Ja’ II y permitir futuras investigaciones arqueológicas.
Más allá de sus dimensiones o de la ausencia de grandes estructuras monumentales, el hallazgo aporta información sobre un sector de la sociedad maya que pocas veces aparece en los grandes relatos históricos.
“La arqueología doméstica”, explicó Medina Arona, permite acercarse a esos otros mayas que no dejaron registros escritos y cuya vida cotidiana también forma parte de la historia de esta civilización.
K’oxol Ja’ II se suma así a los hallazgos derivados de las obras del Tren Maya de Carga y contribuye a ampliar el conocimiento sobre cómo vivían, se organizaban y aprovechaban los recursos naturales las comunidades mayas asentadas en la región de Progreso.
