Un derrame de petróleo en el Golfo de México mantiene en alerta a organizaciones ambientales y comunidades costeras, luego de que se confirmara una afectación de al menos 630 kilómetros a lo largo del litoral de Veracruz y Tabasco, en una emergencia cuya magnitud aún no ha sido plenamente contenida.
La denuncia fue emitida por Greenpeace México, que advirtió sobre la expansión de lo que calificó como “un derrame petrolero sin control”, cuya fuente y responsables aún no han sido identificados.

De acuerdo con la organización, el crudo ha impactado de forma directa el Corredor Arrecifal del Suroeste, una de las zonas marinas de mayor valor ecológico en la región. Reportes de comunidades y colectivos que integran la Red Corredor Arrecifal señalan que la mancha se ha extendido desde Tamiahua, en Veracruz, hasta Paraíso, en Tabasco, afectando playas, ecosistemas marinos y áreas de anidación de tortugas.

En contraste, Petróleos Mexicanos (Pemex) informó que las labores de limpieza registran un avance del 85 por ciento. Sin embargo, activistas cuestionan esta cifra y aseguran que al menos 26 puntos críticos continúan sin atención, además de denunciar que en varios sitios las tareas de contención han sido asumidas por las propias comunidades ante la falta de respuesta oportuna.
Aunque hasta el momento Yucatán no reporta afectaciones, especialistas y organizaciones ambientales advierten que el riesgo persiste si el derrame continúa avanzando por las corrientes marinas. Por ello, se mantiene la vigilancia en la región ante un posible impacto que podría comprometer la biodiversidad y las actividades económicas vinculadas al mar.

La situación pone nuevamente sobre la mesa los retos en materia de prevención, respuesta y responsabilidad ambiental en la industria petrolera, en un contexto donde los daños ecológicos podrían extenderse más allá de las zonas actualmente afectadas.
