Por cuarta ocasión en lo que va del año, un canino en Mérida fue diagnosticado con gusano barrenador.
Detrás de este caso, hay una realidad preocupante: las heridas no atendidas en mascotas están abriendo la puerta a este parásito mortal.
El llamado llegó desde la Unidad de Medio Ambiente y Bienestar Animal (Ubama), encabezada por Raúl Escalante Aguilar, quien informó que este nuevo caso confirma un patrón que podría evitarse con acciones simples pero urgentes: la atención oportuna de lesiones en perros y gatos.
“El gusano barrenador puede causar la muerte si no se trata a tiempo. Cada minuto cuenta”, advirtió Escalante.
El parásito, introducido por una mosca que deposita sus larvas en tejidos muertos o infectados, se alimenta del interior del animal, generando sufrimiento y, en muchos casos, consecuencias fatales.
Cuatro casos en Mérida. 65 especies afectadas en todo Yucatán.
Aunque los datos alarman, las autoridades señalan que la mayoría de los casos han sido controlados gracias a la detección temprana y tratamientos adecuados. No obstante, el problema va más allá de lo médico: también es un tema de responsabilidad ciudadana.
Microchips, prevención y sanciones: los nuevos frentes de la protección animal
Para reforzar el control y seguimiento, Ubama trabaja en un sistema digital de registro con microchips para mascotas adoptadas. La intención es tener un historial completo con información sobre vacunas, dueños y localización, en caso de extravío.
“Todos los animalitos dados en adopción por nosotros ya llevan un microchip. Queremos que esto sea una práctica habitual en todo Mérida”, explicó el funcionario.
Además, se intensificaron las brigadas en zonas vulnerables como el sur poniente de la ciudad, donde se ha detectado un mayor número de casos de maltrato animal o negligencia, que podrían derivar en sanciones de entre 11 mil y 50 mil pesos.
Cuida sus heridas. Salva su vida.
La crónica detrás de estos casos no es solo una cuestión médica: es un reflejo del trato que damos a quienes no tienen voz.
Una herida sin atención puede convertirse en un foco de dolor. Una acción rápida, puede hacer la diferencia.