Bajo el sol de la mañana en el Parque de Juan Pablo II, entre filas de sillas plegables y carpetas llenas de oficios, doña Rita Ofelia sostuvo nuevamente el mismo expediente que meses atrás ya había presentado. No era la primera vez que acudía a los Diálogos con el Pueblo; era la segunda. Y esta vez, la urgencia pesaba más.
Su hermano, Pedro José Váldez Centurión, fue despedido en 2021 de la Secretaría de Desarrollo Rural (Seder). Tras un proceso legal que concluyó con un laudo a su favor, el pago por despido injustificado sigue sin llegar. Mientras tanto, enfrenta un diagnóstico de linfoma y la necesidad de un trasplante de médula ósea.
Hace meses, Pedro José explicó personalmente su caso al gobernador Joaquín Díaz Mena durante una edición previa realizada en la colonia Amalia Solórzano. Le prometieron canalizar el asunto. La respuesta, asegura la familia, nunca llegó.

Este martes, con su hermano en la Ciudad de México para continuar tratamiento, Rita decidió tomar su lugar en la fila.
“Él ya ganó el laudo, pero hasta el día de hoy no se le ha pagado. Nuestra desesperación es porque tiene cáncer y nuestra esperanza es que con ese dinero pueda seguir con el tratamiento”, relató mientras aguardaba su turno.
Un parque convertido en oficina pública
La jornada reunió a buena parte del gabinete estatal y a legisladores federales y locales. El formato permite a la ciudadanía exponer directamente peticiones, que van desde conflictos laborales hasta necesidades comunitarias.
Durante horas, Rita esperó. A su alrededor, directores y profesores de escuelas de Juan Pablo II y colonias cercanas también sostenían documentos y solicitudes. Infraestructura escolar, poda de árboles, reparación de bardas, equipo de cómputo y la construcción de un auditorio figuraban entre las principales demandas.

El primer profesor en tomar la palabra explicó que, tras múltiples llamadas a la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (Segey) sin obtener respuesta para la poda de árboles y reparación de una barda, decidió acudir al encuentro ciudadano.
Algunas directoras señalaron que personal gubernamental visitó previamente sus planteles para anunciar la presencia del mandatario. Así, aprovecharon la ocasión.
“Pedimos un auditorio, instrumentos para la banda de guerra, que el programa Aliados por la Vida se quede permanente y apoyo de policías a la entrada y salida”, comentó Elia León, directora de la Secundaria Santiago Herrera Castillo, en Mulsay.
“El pueblo manda y el gobierno obedece”
En su mensaje inicial, el gobernador reiteró que estos ejercicios permiten definir el destino del presupuesto del programa Bienestar para Mérida.
“El pueblo manda y el gobierno obedece. Las cosas no se deciden en un escritorio sino en el territorio”, afirmó, al tiempo que aseguró atención permanente para la colonia Juan Pablo II.
Mientras los micrófonos pasaban de mano en mano, Rita permanecía atenta. Su causa no era nueva, pero sí más urgente. No pedía un programa, ni una obra pública. Pedía que se cumpliera un fallo legal ya ganado.
Al final de la jornada, más allá de discursos y promesas, quedó en el aire la pregunta que la llevó por segunda vez al mismo sitio: si esta vez, la respuesta sí llegará a tiempo.
