El kiosco principal de Kanasín, punto de encuentro, memoria y paso obligado para generaciones enteras, vuelve a ponerse de pie. Tras el siniestro ocurrido durante las fiestas de Año Nuevo, este emblemático espacio público está listo para reabrir sus puertas y recuperar su papel como corazón del municipio.
Fue en vísperas del cambio de año cuando las imágenes del incendio comenzaron a circular en redes sociales. El fuego, provocado presuntamente por el uso de bombitas mientras menores jugaban en las inmediaciones, dañó una estructura que no solo es arquitectónica, sino profundamente simbólica para la vida comunitaria de Kanasín. La escena generó indignación, preocupación y también dudas sobre el futuro del kiosco.
Sin embargo, la respuesta no se hizo esperar. El alcalde Edwin Bojórquez aseguró que desde el primer momento su administración tomó cartas en el asunto para evitar que el daño se convirtiera en abandono. “No podíamos permitir que, por la irresponsabilidad de unas personas, el kiosco quedara en esas condiciones”, señaló.
La rehabilitación integral, que estaría concluida este lunes, representó una inversión aproximada de 280 mil pesos e incluyó el cambio total de tejas, la renovación del cableado eléctrico, la colocación de un nuevo piso y trabajos de herrería. Una intervención completa que busca no solo reparar lo dañado, sino devolver seguridad y funcionalidad al espacio.
Bojórquez reconoció que hubo voces que dudaron de que la rehabilitación se llevaría a cabo. No obstante, recordó que días después del incendio él mismo difundió un video donde anunciaba el inicio de los trabajos, enviando un mensaje claro: el kiosco no sería dejado a su suerte.
Hoy, a semanas del incidente, el kiosco principal de Kanasín se prepara para volver a ser escenario de encuentros, charlas al atardecer y vida cotidiana. Su restauración no solo cierra un capítulo marcado por el fuego, sino que abre otro donde el espacio público se reafirma como patrimonio común, cuidado y defendido por la comunidad y sus autoridades.
