Lo que comenzó como un gesto de confianza entre amigos terminó en sirenas, patrullas y una acusación que casi convierte a un joven trabajador en presunto delincuente.
En las calles del barrio de Santiago se vivió una escena inusual cuando Ismael fue señalado como supuesto ladrón… por intentar recuperar la motocicleta que él mismo está pagando.
El favor que salió caro
De acuerdo con los hechos, hace aproximadamente un año y ocho meses, Ismael accedió a sacar a su nombre una motocicleta en una tienda departamental del centro de la ciudad para entregársela a un conocido apodado “El Sisi”. El trato era simple: él usaría la unidad y cubriría puntualmente las mensualidades.
Durante los primeros meses, el acuerdo se cumplió. Sin embargo, con el paso del tiempo los pagos dejaron de llegar. Por casi un año, “El Sisi” no abonó un solo peso, mientras continuaba utilizando la motocicleta con normalidad.
La presión de la empresa comenzó a recaer sobre Ismael, cuyo nombre aparece en el contrato. Para evitar afectar su historial crediticio, tuvo que cubrir de su propio bolsillo las letras semanales.
La recuperación… y la llamada al 911
Cansado de promesas incumplidas, Ismael ubicó la motocicleta en la calle 35 entre 22 y 22-A del barrio de Santiago y decidió recuperarla.
Pero la historia dio un giro inesperado: “El Sisi” llamó al 911 y reportó el supuesto robo de su unidad. La Policía Municipal desplegó un operativo que culminó en la calle 32 entre 31 y 33 del barrio de San Román, donde la motocicleta había sido resguardada.
La factura que cambió todo
Al llegar los elementos policiacos, la escena dio un vuelco. Ismael los recibió con la carta factura original en mano, acreditándose como propietario legítimo del vehículo.
Tras explicar el contexto del abuso de confianza y la falta de pagos, los uniformados procedieron a trasladar la motocicleta a la comandancia mientras se esclarece formalmente la situación.
Se informó que, una vez que Ismael presente la documentación completa que lo respalda como dueño único, la unidad le será entregada oficialmente.
Lo que parecía un robo terminó exhibiendo un conflicto de palabra incumplida. Y en esta historia, la confianza fue la que salió más golpeada.
