En los patios de Muna, donde la tierra aún se trabaja con saberes heredados y el picor se mide con la memoria, crece un chile que no solo da sabor a la cocina yucateca, sino identidad a toda una región. El chile xcatic —también escrito xkatik y conocido en otros mercados como chile güero— está a un paso de obtener un reconocimiento que podría cambiar su historia: la Indicación Geográfica.
Este 2026 podría marcar un antes y un después para los productores del sureste mexicano. A través de una alianza entre campesinos, el Gobierno de Yucatán y el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), se impulsa un proyecto que busca proteger la reputación del xcatic y posicionarlo en el mapa global como un producto único, ligado irremediablemente a su territorio.
El plan abarca 54 municipios de Yucatán, con Muna como epicentro, y abre la puerta a integrar seis municipios más de Campeche y Quintana Roo, siempre que cumplan con las características botánicas, históricas y culturales que distinguen a este chile de cualquier otro.
El proceso comenzó a finales de enero con recorridos por zonas productoras y encuentros directos con agricultores, como los realizados en el Vivero Barbosa, donde se trazaron las primeras rutas para fortalecer la cadena productiva. Así lo explicó Santiago Nieto, director general del IMPI, en entrevista exclusiva con La Jornada Maya.
“Cuando algo se convierte en Indicación Geográfica, se notifica a la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Eso permite que el mundo sepa que existe un producto único, ligado a una región específica”, señaló. Pero el reconocimiento va más allá del prestigio: implica reglas claras, certificación de calidad y la protección de un nombre que solo podrá usar quien cumpla con los estándares establecidos por los propios productores.
En términos prácticos, esto significa que no cualquier chile podrá llamarse “xcatic de la península de Yucatán”. Solo aquel que respete su origen, métodos de producción y características específicas podrá portar ese nombre, fortaleciendo el mercado y evitando la depreciación del producto.
Los beneficios son claros: mejores condiciones de competencia, mayor valor comercial y acceso a apoyos institucionales para su promoción, tanto a nivel estatal como federal. Además, se abren puertas para su inserción en nuevos mercados nacionales e internacionales.
El camino aún continúa. En los próximos meses se desarrollarán estudios técnicos, botánicos, antropológicos e históricos para documentar desde cuándo se produce el chile xcatic en la región. De cumplirse los tiempos previstos, la Indicación Geográfica podría publicarse en el Diario Oficial de la Federación entre julio y agosto.
Pero la meta no se detiene ahí. Una vez consolidada esta figura, el siguiente paso sería buscar la Denominación de Origen, un blindaje jurídico más estricto que requeriría una Norma Oficial Mexicana y organismos certificadores financiados por el sector privado.
“Cuando la Indicación Geográfica se fortalece, recomendamos subir el nivel a Denominación de Origen. Eso genera un impacto mayor en el mercado y refuerza la protección del producto”, explicó Nieto.
Estos instrumentos, subrayó, también permiten al Estado promover productos que solo existen en México bajo reglas específicas. De cara al Mundial de Futbol 2026, ya se proyecta la promoción internacional de artículos con este tipo de reconocimiento, como el tequila o el mezcal.
En Yucatán, el chile xcatic se perfila para compartir escenario con el chile habanero y el pulpo maya, integrándose a rutas turísticas y gastronómicas que buscan mostrar al mundo que el sabor también cuenta historias… y que algunas nacen, inevitablemente, en la tierra roja del Mayab.
