Hay tradiciones que no necesitan anuncio espectacular. Basta el rumor que corre entre vecinos, el sonido de motores encendiéndose al atardecer y el reflejo del sol cayendo sobre el mar.
En Progreso, el malecón tradicional volvió a abrirse al tránsito vehicular y, con ello, regresó el “roll”, esa costumbre que durante años reunió a familias enteras para recorrer la costa sin prisa, saludando desde las ventanillas y disfrutando la brisa salina.
La reapertura, anunciada por el alcalde Erik Rihani González, se realizó de manera temporal y bajo un esquema controlado. El objetivo: recuperar un espacio seguro de recreación y fortalecer la convivencia familiar en el puerto.
Un atardecer que reunió generaciones
Desde temprano, autos comenzaron a formarse. Algunos llevaban música baja; otros, niños asomados por las ventanas señalando el mar. No era solo circular: era reencontrarse con una costumbre que forma parte de la identidad progreseña.
El “roll” transcurrió en orden, con puntos de control al ingreso y revisión de documentos básicos: identificación oficial (INE), licencia vigente y póliza de seguro. Medidas que, según autoridades, buscan garantizar seguridad y organización durante la actividad.
El horario establecido —de 18:00 a 22:00 horas— permitió que decenas de familias aprovecharan el clima fresco del anochecer para recorrer el malecón y detenerse, aunque sea por unos minutos, a contemplar el horizonte.
Más que autos, comunidad
La invitación continúa para que más habitantes del puerto se sumen a esta dinámica en las fechas que serán anunciadas a través de los canales oficiales del Ayuntamiento de Progreso.
Porque más allá del tránsito vehicular, lo que se busca reactivar es el sentido de pertenencia: el paseo compartido, la charla entre generaciones, el saludo entre conocidos.
En Progreso, el malecón no solo conecta puntos frente al mar; conecta historias. Y este fin de semana, volvió a hacerlo sobre ruedas.
