El retorno no siempre ocurre como se soñó. Para dos familias yucatecas, el inicio de 2026 no estuvo marcado por abrazos en el aeropuerto, sino por la espera silenciosa de un féretro que cruzará fronteras para volver al lugar de origen.
El Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya de Yucatán (Indemaya) inició el año con las gestiones para la repatriación de al menos dos migrantes yucatecos fallecidos en Estados Unidos. El proceso, que implica trámites consulares y coordinación internacional, podría concluir en aproximadamente un mes.
La directora general del Indemaya, Fabiola Loeza Novelo, subrayó que se trata de casos profundamente sensibles. “Nuestro compromiso es acompañar a las familias para que puedan recibir a sus seres queridos y brindarles la despedida que merecen”, expresó.
Detrás de cada expediente hay historias de trabajo, sacrificio y esperanza. Jóvenes y adultos que partieron en busca de mejores oportunidades y que, por diversas causas —principalmente accidentes e infartos—, no lograron regresar con vida.
Entre 2025 y lo que va de 2026, un total de 13 migrantes yucatecos han sido repatriados desde Estados Unidos. Provenían de municipios como Dzan, Maní, Cenotillo, Oxkutzcab, Peto, Akil, Tekax, Tunkas, Tekit y Chumayel, comunidades donde la migración forma parte de la historia cotidiana.
El regreso de un migrante fallecido no solo implica un traslado físico; representa también el cierre de un ciclo y la posibilidad de duelo para las familias que esperaron noticias al otro lado de la frontera.
Mientras continúan los trámites para concretar estas dos nuevas repatriaciones, en Yucatán hay hogares que cuentan los días para el último viaje a casa.
