La mañana transcurría con normalidad en la colonia Dzibikal, en Umán, cuando un descuido se convirtió en angustia. Un perrito que deambulaba por el predio de su familia cayó accidentalmente al interior de un pozo de aproximadamente 10 metros de profundidad.
El eco de sus ladridos encendió la alarma entre los vecinos. Su propietaria, Julia Castro, no dudó en pedir ayuda. La escena era desesperante: el animal se encontraba en el fondo, sin posibilidad de salir por sus propios medios.
Respuesta inmediata
Elementos de la Jefatura de Protección Civil acudieron al sitio tras recibir el reporte ciudadano. La prioridad era clara: actuar con rapidez, pero también con precisión.

Con equipo especializado y maniobras de descenso controlado, los rescatistas bajaron hasta el fondo del pozo. Cada movimiento era clave. Minutos después, lograron asegurar al perrito y subirlo a la superficie sano y salvo.
El suspiro colectivo no se hizo esperar.
Final feliz
Una vez fuera de peligro, el can fue entregado a su dueña, quien agradeció la pronta intervención de las autoridades municipales. El rescate no solo evitó una tragedia, también reforzó el mensaje de que cada vida importa.
Este hecho se enmarca dentro de la política de atención inmediata impulsada por la alcaldesa Kenia Walldina Sauri Maradiaga, orientada a salvaguardar la vida y el bienestar integral de la comunidad, incluyendo a los animales.

Las autoridades reiteraron el llamado a la ciudadanía a reportar cualquier situación de riesgo a los números de emergencia, recordando que la acción oportuna puede marcar la diferencia entre la tragedia y una historia con final feliz.
