El concreto, los pasillos a medio terminar y el eco de una obra largamente esperada fueron el escenario del recorrido. En Ticul, donde durante años el Hospital General fue símbolo de promesas inconclusas, la visita del gobernador Joaquín Díaz Mena y del director general del IMSS, Zoé Robledo Aburto, marcó algo más que una supervisión técnica: fue la señal de que el proyecto vuelve a tomar vida.
Caminar por el hospital de Ticul es recorrer también la historia reciente del sur de Yucatán. Una obra detenida, rescatada y ahora encaminada a su conclusión, con el respaldo de ingenieros de la Secretaría de la Defensa Nacional. Ahí, el Gobernador constató el estado actual del inmueble que, una vez terminado, permitirá que miles de familias ya no tengan que viajar horas hasta Mérida para recibir atención especializada.
“Optimismo” fue la palabra que flotó durante la visita. Díaz Mena subrayó que la reactivación de este hospital es parte de una visión más amplia: declarar al 2026 como el Año de la Salud en Yucatán. Agradeció además el respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, cuyo apoyo —dijo— ha sido clave para rescatar un proyecto que permaneció abandonado durante dos sexenios.

Zoé Robledo, por su parte, habló del reto técnico y humano que implica recuperar lo ya construido tras la terminación anticipada del contrato en su etapa final. Confirmó que se trabaja en un plan para retomar los trabajos y que próximamente se darán a conocer los tiempos para el reinicio de la obra y su entrada en operación.
El Hospital General de Ticul no será menor: 70 camas de hospitalización, especialidades como medicina interna, cirugía general, nefrología, ginecología, ortopedia y traumatología, además de clínicas especializadas, unidad de cuidados intensivos, servicios de rehabilitación, laboratorio, imagenología, diálisis y atención integral para pacientes críticos. Un hospital pensado para cambiar la realidad del sur del estado.
La agenda continuó en Mérida, en el fraccionamiento Francisco de Montejo, donde otro proyecto avanza con paso firme. Ahí, el nuevo hospital del IMSS responde a una demanda histórica de la zona norte de la ciudad, saturada durante años por la falta de unidades cercanas. Entre estructuras, consultorios y áreas en construcción, el mensaje fue claro: la salud también se planea con visión urbana.
Este hospital contará con 10 consultorios de medicina familiar y cinco de especialidades, además de rayos X, laboratorio, consultorio dental y un área de atención continua las 24 horas. Zoé Robledo destacó la importancia del primer nivel de atención y el enfoque preventivo, mientras detalló que la inversión ronda los 200 millones de pesos y que la unidad operará en turnos matutino, vespertino y fines de semana.
Alonso Juan Sansores Río, titular del IMSS en Yucatán, informó que ya se tiene contratado el 50% del personal que atenderá a las familias de Francisco de Montejo y Komchén, ayudando a redistribuir la demanda que hoy recae en otras clínicas de la capital.
Entre funcionarios estatales y federales, el recorrido cerró con una idea que se repitió en ambos puntos del mapa: la infraestructura hospitalaria vuelve a ser prioridad. En Ticul y en Mérida, los hospitales no solo se supervisan; se convierten en la promesa tangible de un sistema de salud más cercano, más humano y, esta vez, decidido a concluir lo que durante años quedó a medias.
