Entre piedra milenaria y simbolismo ancestral, el trofeo más codiciado del futbol mundial hizo una aparición histórica en Chichén Itzá, donde fue presentado como parte de su gira por México rumbo a la próxima Copa del Mundo.
La estatuilla, elaborada con seis kilogramos de oro de 18 quilates, fue resguardada bajo estrictas medidas de seguridad y colocada frente a El Castillo, la icónica pirámide del sitio arqueológico considerado una de las siete maravillas del mundo moderno. La imagen, que fusiona el deporte con la herencia cultural maya, busca proyectar a México ante los ojos del mundo.
Durante la ceremonia privada, el exfutbolista Hugo Sánchez destacó la relevancia del momento, al asegurar que se trata de una postal que recorrerá el planeta. Bajo las normas de la FIFA, únicamente campeones del mundo pueden tocar el trofeo, por lo que el español Fernando Llorente fue el encargado de presentarlo ante invitados y medios de comunicación.
La visita del trofeo coincide con una temporada especial en la región. En estas fechas, miles de visitantes llegan a Chichén Itzá para presenciar el fenómeno del equinoccio de primavera, cuando la luz del sol proyecta la silueta de la serpiente emplumada descendiendo por la escalinata de la pirámide, en alusión a Kukulcán.
Además, el sitio alberga la cancha más grande del juego de pelota maya, una práctica ritual con más de mil años de historia que, aunque sin relación directa, es considerada un antecedente cultural de los deportes colectivos modernos.
Como parte de su recorrido, el trofeo continuará su exhibición en Mérida los días 21 y 22 de marzo, antes de seguir su ruta por ciudades de Estados Unidos y Canadá, países que junto con México serán sede del Mundial.
