La noche cayó sobre la comisaría de Temozón, en el municipio de Peto, mientras la preocupación crecía entre familiares y pobladores. Un menor de cinco años, que había ingresado al monte acompañado de su abuela y otro familiar, no regresó con ellos, y el silencio del entorno encendió la alarma.
El reporte ciudadano ingresó al 9-1-1 y, casi de inmediato, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) activó los protocolos de búsqueda. La zona, de difícil acceso y cubierta por la espesura del monte, obligó a desplegar un operativo amplio y coordinado, en el que participaron agentes estatales y municipales, bomberos de la SSP, binomios caninos y la unidad de drones, además de voluntarios de la propia comunidad, que se sumaron al rastreo con lámparas y llamados constantes.

Las horas avanzaron entre recorridos a pie, sobrevuelos y rastreos minuciosos. Cada indicio contaba. Finalmente, ya entrada la noche, la esperanza tomó forma: el menor fue localizado con vida, a aproximadamente ocho kilómetros al sur de la comisaría de Temozón.
Tras su hallazgo, se solicitó la intervención de servicios médicos, quienes realizaron una primera valoración en el lugar antes de trasladarlo a una unidad de atención médica para su revisión y seguimiento. El reporte fue alentador: el niño se encontraba estable.

La SSP destacó la coordinación operativa y la colaboración comunitaria que hicieron posible una respuesta oportuna en una situación de alto riesgo, y reiteró el llamado a la ciudadanía a reportar de inmediato cualquier emergencia al 9-1-1, así como utilizar el 089 para denuncias anónimas.
En medio del monte y la incertidumbre, la noche cerró con un desenlace distinto: un menor a salvo y una comunidad que no dejó de buscarlo.
