El domo municipal no fue suficiente para contener la energía. Desde temprano, familias enteras comenzaron a llegar con abanicos en mano, sombreros coloridos y sonrisas listas para una tarde que prometía convertirse en recuerdo. Y así fue.
Bajo el lema “Fiesta Mexa”, el Carnaval Oxkutzcab 2026 transformó el domingo en una explosión de ritmo, lentejuelas y orgullo local. Las comparsas tomaron el escenario con pasos perfectamente ensayados y vestuarios vibrantes que arrancaron aplausos y celulares al aire. Cada coreografía fue una declaración de identidad, una muestra del talento que florece en el sur de Yucatán.
Cuando el sol comenzó a bajar, la música subió. Emmanuel y sus Teclados marcaron el pulso de la tardeada; parejas improvisaron pista entre las sillas, niños corrían al compás y los adultos dejaron atrás la rutina para entregarse al baile. Más tarde, Didier Castilla puso el broche de oro a la noche con un repertorio que encendió el ánimo colectivo.
El comité organizador, encabezado por el alcalde Juan José Martín Fragoso, confirmó que la fiesta no se detendría ahí. El esperado “Baile de Fantasía” sumó glamour y espectáculo con la presentación estelar de Viri y su grupo La Hija del Pulpo, consolidando una cartelera pensada para todos los gustos.
El adiós que también es tradición
Pero en Oxkutzcab el carnaval no solo se baila, también se honra. El martes marcará el cierre de las festividades con una agenda que conecta pasado y presente:
–Bando de las Flores, el recorrido que llena de color las principales calles.
–Concurso Infantil de Disfraces, donde la imaginación se premia y la niñez es protagonista.
–Quema de Juan Carnaval, con la lectura del testamento y la simbólica despedida que anuncia el fin de la fiesta.
La última noche promete quedar en la memoria colectiva al ritmo de la agrupación cubana El Fresa y la Sentencia, que compartirá escenario con Sonido Kermith, en un cierre musical que apunta a ser tan vibrante como el inicio.
Así, entre risas, música y tradición, Oxkutzcab confirma que su carnaval no es solo una celebración: es un punto de encuentro, un latido compartido que une generaciones y reafirma el orgullo de comunidad.
