Si alguien todavía dudaba que Umán sabe armar fiesta, el Domingo de Bachata del Carnaval Umán 2026: Fiesta Caribeña respondió con hechos… y con ritmo a todo volumen.
Eran poco después de las 18:00 horas cuando el derrotero comenzó a latir. Primero tímido, luego imparable. En cuestión de minutos, el asfalto dejó de ser calle para convertirse en una pista de baile interminable donde decenas de miles de asistentes se movían al compás de la bachata, el merengue y la cumbia tropical.
Desde Celestún, Chocholá, Hunucmá, Ticul y Mérida llegaron familias enteras listas para cantar, bailar y confirmar lo que ya es consigna popular: “en Umán se goza mejor”.
Entre luces multicolores, espuma volando y el aroma de antojitos recién hechos, la feria lució abarrotada. Juegos mecánicos como La Tagada pusieron a girar —literalmente— a más de uno, mientras personajes como la monja y la mujer lagarto se convertían en los favoritos para selfies y carcajadas.
El termómetro subió varios grados cuando apareció el carro alegórico de Marlene Favela. Los gritos se multiplicaron, los celulares se alzaron y los “¡guapaaa!” acompañaron su recorrido de principio a fin.
No se quedó atrás la alcaldesa Kenia Walldina Sauri, quien saludó, entregó obsequios y se tomó fotografías en medio del ambiente festivo, demostrando que la política también puede tener ritmo cuando se mezcla con la cercanía ciudadana.
La candela siguió con el carro alegórico de Arleth GM, considerada una de las bailarinas más destacadas del sureste. Su energía convirtió el pavimento en escenario y dejó claro que el espectáculo no estaba solo arriba del carro… también estaba en cada paso que contagió a la multitud.
La música fue el alma de la noche. Explosión Tropical, Los Méndez de Pilón y Los Siete Latinos mantuvieron el pulso firme, con una multitud que coreaba cada canción como si se tratara del último baile del verano.
Con saldo blanco, asistencia histórica y comentarios positivos que resonaban más fuerte que las bocinas, el Domingo de Bachata dejó claro que el Carnaval Umán 2026 no solo marca el pulso… lo acelera.
Y si así estuvo el domingo, lo que viene promete aún más brillo, más locura tropical y más noches donde Umán vuelva a demostrar que aquí la fiesta no se mira… se vive.
