Bajo el sol del oriente yucateco, una piedra marcó el inicio de algo más grande que una obra física. En Valladolid, la colocación de la primera piedra de la Sala Azul del DIF Municipal simbolizó una promesa: construir espacios donde la inclusión deje de ser discurso y se convierta en acompañamiento real para niñas y niños con autismo y sus familias.
El acto fue encabezado por la presidenta honoraria del Sistema DIF Yucatán, Mtra. Wendy Méndez Naal, acompañada por autoridades municipales, entre ellas el alcalde Homero Novelo Burgos y la presidenta del DIF Municipal, María Teresa Martín López. El mensaje fue unánime: las infancias necesitan entornos seguros, sensibles y diseñados para comprender sus realidades.
Para Méndez Naal, la futura Sala Azul representa un avance significativo para Valladolid y para toda la región oriente del estado. No se trata solo de un espacio especializado, sino de una respuesta concreta a una necesidad que durante años obligó a muchas familias a recorrer largas distancias o a vivir sin diagnóstico ni atención adecuada.

“La colocación de esta primera piedra simboliza el compromiso de Yucatán con la inclusión, la empatía y la atención digna”, expresó la presidenta honoraria. Sus palabras resonaron entre madres, padres y cuidadores que ven en este proyecto la posibilidad de ser escuchados y acompañados.
La Sala Azul se integra a una visión más amplia: el Renacimiento Maya, impulsado por el gobernador Joaquín Díaz Mena, que coloca a las personas en el centro de las decisiones públicas, especialmente a quienes viven en condiciones de mayor vulnerabilidad. Desde esa perspectiva, la inclusión se entiende como una tarea diaria, construida con acciones tangibles.
El proyecto en Valladolid es también una antesala de lo que viene. La titular del DIF Yucatán destacó que la estrategia estatal contempla la creación del Centro Estatal para la Atención al Autismo (CEA), previsto como uno de los proyectos prioritarios para 2026, con el objetivo de ampliar la capacidad de atención especializada desde un enfoque integral y humano.
La jornada dejó además un gesto concreto de apoyo: la entrega simbólica de un camión al DIF Municipal de Valladolid, que permitirá mejorar el traslado de niñas y niños con discapacidad y de familias que requieren servicios de asistencia social, acercando derechos y reduciendo barreras.
Así, entre discursos, aplausos y expectativas, Valladolid sembró una piedra que no solo sostiene muros, sino también esperanzas. Porque cada espacio incluyente que se construye es un paso más hacia un Yucatán que reconoce la diversidad y apuesta por el desarrollo pleno de todas sus infancias.
