Un nuevo episodio de violencia sacudió al Comedor Comunitario Zarigüeyas, luego de que un sujeto presuntamente bajo los efectos de estupefacientes atacara el inmueble arrojando piedras y blocks desde el techo de una vivienda contigua.
De acuerdo con integrantes del proyecto, los hechos ocurrieron el pasado jueves, cuando el individuo —quien presuntamente invade una casa aledaña— subió al techo y comenzó a lanzar objetos hacia el interior del comedor. El ataque provocó daños en varios vehículos estacionados dentro del predio, así como en mesas y materiales que los niños utilizan diariamente.
Los responsables del espacio señalaron que no es la primera vez que enfrentan agresiones de este tipo. Además de los daños materiales, denunciaron haber recibido amenazas de muerte dirigidas a la familia que coordina el comedor y a personas que forman parte de la iniciativa.
La situación ha generado miedo e incertidumbre entre los menores beneficiarios, las madres voluntarias y quienes acuden diariamente al lugar para recibir alimentos.
Según relataron, los hechos fueron informados a la propietaria del predio contiguo, quien aseguró no haber autorizado que esta persona habitara la vivienda. Tras el llamado a la policía, el individuo fue detenido; sin embargo, recuperó su libertad 72 horas después.
“Aun cuando se interpongan denuncias, es muy difícil que procedan en estos casos, especialmente cuando se trata de una persona con problemas de adicción que no responde por los daños ocasionados. Hoy el riesgo es constante”, expresaron los afectados, quienes consideran que el agresor representa un peligro para el comedor y para quienes transitan por la zona.
Ante la falta de una solución inmediata por la vía legal, el Comedor Comunitario Zarigüeyas hizo un llamado urgente a la comunidad para reforzar la seguridad del inmueble. Solicitan donaciones de block y cemento con el objetivo de elevar la barda perimetral y proteger a los niños y madres que forman parte de este proyecto solidario.
Mientras tanto, el espacio continúa operando bajo tensión, sosteniendo su labor social pese a las amenazas.
