Habitantes acusan presuntas afectaciones a vegetación protegida por un desarrollo turístico en Progreso y exigen a la Profepa investigar. ¿Dónde está la vigilancia ambiental del Gobierno de Yucatán?
La expansión de proyectos turísticos e inmobiliarios vuelve a colocar bajo presión el patrimonio natural de Yucatán. Esta vez, habitantes de Chuburná Puerto encendieron las alarmas tras denunciar la pérdida de 1.3 hectáreas de vegetación protegida en la zona de dunas, un daño que ya fue llevado ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
La denuncia popular fue promovida por habitantes de la comunidad, con el respaldo del colectivo Salvemos las Dunas y la asesoría jurídica del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda), quienes señalan presuntos daños ecológicos e irregularidades relacionadas con un desarrollo turístico en Progreso.
De acuerdo con el recurso presentado, los actos y omisiones denunciados habrían provocado un desequilibrio ecológico en este ecosistema costero, donde la vegetación de las dunas cumple una función importante para la conservación del entorno natural.
Los pobladores solicitan a la Profepa que investigue a fondo lo ocurrido, identifique a los posibles responsables y aplique las sanciones correspondientes en caso de comprobarse las irregularidades.
Pero la exigencia también apunta a las autoridades estatales: ¿qué está haciendo el Gobierno de Yucatán para proteger las dunas y evitar que el crecimiento de los desarrollos turísticos termine por destruir ecosistemas protegidos? ¿Existe una vigilancia suficiente sobre los proyectos que avanzan en la franja costera?
El colectivo Salvemos las Dunas pidió acelerar las investigaciones federales y frenar las afectaciones ambientales. También llamó a la ciudadanía a organizarse ante el avance de megaproyectos y la especulación inmobiliaria que mantienen bajo presión distintos territorios de Yucatán.
Mientras se esperan respuestas de las autoridades, las 1.3 hectáreas señaladas en la denuncia ponen sobre la mesa un problema de fondo: el desafío de conciliar el desarrollo turístico con la protección de los ecosistemas costeros.
