En el corazón de Baca, donde por años el silencio y el desgaste marcaron el paso del tiempo, este fin de semana regresaron las risas. Los juegos infantiles volvieron a ocuparse, las bancas dejaron de estar vacías y las familias retomaron un espacio que parecía olvidado.
Fue durante una gira por el municipio que el gobernador Joaquín Díaz Mena encabezó la entrega de dos parques rehabilitados, ubicados a un costado del templo de la Purísima Concepción. Lugares que, hasta hace poco, reflejaban el abandono, hoy se presentan como puntos de encuentro para niñas, niños y jóvenes.
Desde temprano, madres de familia, niños curiosos y vecinos comenzaron a reunirse alrededor de las áreas renovadas. El cambio era evidente: nuevas luminarias, juegos infantiles, bancas y áreas con pasto sintético transformaron el entorno en un espacio más seguro y atractivo para la convivencia.
“Vuelven a ser lugares adecuados”, expresó el mandatario estatal al destacar que estos parques no solo representan obra pública, sino una apuesta por el bienestar social. En su mensaje, subrayó que rescatar espacios públicos también significa abrir oportunidades para el desarrollo de la niñez y fortalecer el tejido comunitario.
La rehabilitación, realizada a través del Plan Bienestar Yucatán, contempló una inversión de 2.4 millones de pesos. Los trabajos incluyeron desde la instalación de alumbrado LED y drenaje pluvial, hasta la colocación de juegos infantiles y mobiliario urbano.
Pero la jornada no se limitó a lo ya entregado. Frente a los habitantes, Díaz Mena anunció nuevas acciones para el municipio: la iluminación del campo de béisbol, la remodelación de un parque en la comisaría de Tixkuncheil y la construcción de caminos sacacosechas que beneficiarán a productores locales.
“De eso se trata el Renacimiento Maya”, afirmó, al señalar que el objetivo es que los recursos públicos respondan directamente a las necesidades de las comunidades.
Mientras caía la tarde, los parques comenzaron a llenarse de vida. Niños corriendo, padres conversando y familias completas apropiándose nuevamente del espacio. En Baca, lo que antes era abandono hoy se transforma en un punto de encuentro, donde la comunidad vuelve a reunirse y reconstruir su día a día.
