Una posible crisis ambiental se cierne sobre el relleno sanitario de Mérida, conocido como Centro Integral de Procesamiento de Residuos (CIPRES) y operado por Red Ambiental, ante el aparente desbordamiento de lixiviados, líquidos generados por la descomposición de los residuos que pueden contener sustancias contaminantes.
Imágenes difundidas recientemente muestran acumulaciones de un líquido oscuro que, de acuerdo con las denuncias, habrían rebasado el área destinada para su manejo y estarían extendiéndose hacia zonas del entorno del sitio.

El señalamiento ha generado preocupación por los posibles efectos que estos residuos líquidos podrían provocar en el suelo, la vegetación y, principalmente, en los cuerpos de agua subterráneos. En Yucatán, donde el subsuelo mantiene una estrecha relación con el sistema de cenotes y corrientes subterráneas, cualquier posible filtración representa un asunto que requiere vigilancia ambiental.
Habitantes de comunidades cercanas también han expresado preocupación por los malos olores, la presencia de plagas y otras afectaciones que atribuyen al funcionamiento del relleno sanitario. Las denuncias plantean la necesidad de que las autoridades ambientales y municipales realicen una inspección y determinen si existen incumplimientos en el manejo y confinamiento de los lixiviados.

Especialistas citados en las denuncias advierten además que la descomposición de materia orgánica puede generar gases como el metano, lo que incrementaría los riesgos ambientales si no existen mecanismos adecuados de control y aprovechamiento de estos gases.
Uno de los principales puntos de preocupación es la posibilidad de que los lixiviados lleguen a infiltrarse en el subsuelo. Sin embargo, determinar si existe contaminación de los mantos acuíferos requiere estudios técnicos y análisis de muestras que permitan identificar la presencia y concentración de contaminantes.
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Ante este escenario, el llamado de vecinos y especialistas es a que el Ayuntamiento de Mérida y las autoridades ambientales correspondientes intervengan de manera oportuna, supervisen las condiciones actuales del relleno y hagan públicos los resultados de las inspecciones y estudios realizados.
La situación también abre una pregunta de fondo: ¿quién está supervisando actualmente el manejo de los residuos y los lixiviados en uno de los principales centros de disposición de basura de Mérida?
Mientras crece la preocupación entre las comunidades cercanas, la atención se centra en determinar si se trata de una falla operativa puntual o de un problema ambiental de mayores dimensiones que requiera medidas correctivas inmediatas.
Con Información de La Chispa de Yucatán
