Como parte de las negociaciones para atender las quejas de habitantes del fraccionamiento Gran Calzada, la empresa Engine-Mayakan planteó la compra de las viviendas ubicadas en la zona más cercana a la estación de compresión de gas natural, conocida como booster, informó el director de la Agencia de Energía de Yucatán, Pablo Gamboa Miner.
De acuerdo con el funcionario, la propuesta contempla la adquisición de las 33 viviendas que colindan directamente con la barda de la instalación, considerada la franja más afectada por el ruido generado por las operaciones del complejo.
Gamboa explicó que las conversaciones continúan con las familias afectadas y precisó que la venta de los inmuebles sería completamente voluntaria. Mientras algunos vecinos han mostrado disposición para aceptar la propuesta, otros han manifestado su intención de permanecer en sus hogares.
“Tenemos una propuesta de compraventa para las casas que se encuentran junto al booster. La empresa compraría las viviendas para que las familias puedan reubicarse. Algunos están de acuerdo y otros no, por lo que seguimos en pláticas”, señaló.
El titular de la Agencia de Energía reveló que ya se alcanzaron acuerdos con algunos residentes. Incluso, indicó que a dos familias se les liquidó el crédito hipotecario que mantenían con el Infonavit, permitiéndoles buscar una nueva vivienda.
Asimismo, reiteró que la estación de compresión opera actualmente al 100 por ciento de su capacidad y aseguró que no existe posibilidad de cancelar sus actividades, debido a la importancia estratégica de la infraestructura para el suministro de gas natural que alimenta las plantas de generación eléctrica Mérida IV y Mérida-Valladolid de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
El funcionario sostuvo que el proyecto cuenta con las autorizaciones correspondientes de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA).
Sin embargo, las familias afectadas continúan expresando su preocupación por el impacto que la operación del booster tiene en su calidad de vida. Entre las principales quejas destacan los altos niveles de ruido, particularmente durante las noches, así como el temor a posibles riesgos derivados de vivir a escasa distancia de una instalación de gas natural.
Las autoridades estatales han señalado que la desarrolladora inmobiliaria tenía conocimiento previo de la construcción del proyecto energético y, aun así, decidió comercializar viviendas en la zona, por lo que consideran que existe una responsabilidad compartida en el conflicto.
Mientras tanto, vecinos organizados han realizado diversas manifestaciones para exigir soluciones definitivas y garantías que les permitan vivir en condiciones seguras y dignas, en un caso que continúa generando debate entre autoridades, empresas y residentes de Gran Calzada.
