El proyecto para establecer un Santuario del Tapir en Kinchil podría convertirse en una realidad antes de que termine el año, luego de varios años de preparación y acondicionamiento del espacio que albergará a ejemplares provenientes de Guatemala.

La puesta en marcha del santuario dependerá principalmente de que los tapires cumplan con los filtros y protocolos sanitarios establecidos para su ingreso a México, requisito que hasta ahora ha retrasado el inicio de operaciones.
Administradores de la Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) y personal de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) han trabajado en la restauración de las 10 hectáreas que conforman el espacio, con el objetivo de crear condiciones adecuadas no solo para la conservación del tapir, sino también para la recuperación de otras especies de flora y fauna.

El proyecto contempla iniciar con un macho y dos hembras de tapir, aunque las instalaciones tendrán capacidad para albergar hasta cuatro parejas reproductoras. La intención es fomentar la reproducción de la especie y, posteriormente, preparar a los ejemplares para su reintroducción en distintos ecosistemas de Yucatán.
El tapir es considerado una especie emblemática de la entidad; sin embargo, su población ha disminuido durante las últimas décadas. Por ello, uno de los principales objetivos del santuario será acondicionar a los animales para que puedan recuperar comportamientos y condiciones necesarias para una eventual vida en libertad.
Además del programa de conservación, el espacio podría recibir ejemplares de otras especies que requieran rehabilitación para favorecer su permanencia y recuperación en la región.

De acuerdo con la información difundida por el proyecto Santuario del Tapir en Yucatán, también se contempla desarrollar actividades de educación ambiental en comunidades cercanas y escuelas de distintos municipios, con el propósito de explicar el trabajo de la UMA, promover el conocimiento sobre la biodiversidad y sumar a la ciudadanía a las labores de conservación.
El santuario se localiza a aproximadamente 15 kilómetros de Celestún, cerca de la Reserva Ecológica Estatal El Palmar y de la Reserva de la Biosfera Ría Celestún. Debido a su ubicación, los responsables consideran que la zona ofrece condiciones favorables para la eventual reinserción del tapir y para impulsar la recuperación de otros ejemplares de fauna que han desaparecido o disminuido en la región.

Además, la cercanía con importantes destinos ecoturísticos podría contribuir a difundir el trabajo de conservación y generar experiencias educativas y ambientales para visitantes y habitantes de las comunidades cercanas.
Si los tapires provenientes de Guatemala superan los protocolos sanitarios, el Santuario del Tapir en Kinchil podría comenzar actividades a finales de 2026, marcando un paso importante para la conservación de una de las especies más representativas de la biodiversidad yucateca.
